Y tus dos zapatos son lo suficientemente discretos,
cuando deambulas por la calle como una niña desollada,
para que nadie se te acerque y pregunte por tu precio,
pero tu boca está lo bastante llena de odio y es tan afilada
para que puedan decirte "¿Cuánto por un completo?".
Espero que oigas mis aplausos y todas mis carcajadas.
Para mí no tienes nada oculto, no hay ni un secreto.
Tumba de niña a medio cerrar y el enterrador gritando,
no puede creer que alguien haya querido irse de éste santo lugar,
¿Cómo va a explicárselo a su jefe, ése millonario tarado?
Abierta como una caja de Pandora chillona, dejando escapar el mal.
Los periódicos publican que nadie cree lo que ha pasado.
Tú, cadáver andante, parásito enganchado a una columna vertebral,
relamiéndote y limpiando tus negros dientes, tarareando.
Deberías volver a tu cochino agujero del que no debiste salir jamás,
sí, deberían echarte con las fieras de un circo romano
y llevarte semi en coma a un Hospital a medio construir de Sudán,
para juzgarte a vida o muerte, como tú nos has juzgado,
para que nadie recuerde tu nombre en éste espectáculo casi bestial,
y que el médico se olvide de todo lo que había estudiado.
Hay mil formas de atragantarse y tú tardas en escoger la tuya
Y ahora quiero jugar al ajedrez con tus huesos como fichas,
Se te ve tan mal, estando ahí en tu perfecta estúpida burbuja.
Podría decir que pareces un hombre, que tu sexo es mentira,
Pequeño mamut deforme, sombrero de mariachi y de bruja,
¡Eres un milagro, me sorprende que sepas cómo se respira!
¡Es increíble que nadie oiga cómo planeas y cómo murmuras!
¿Qué sucede en tu casa de la caridad? ¿Por qué se destroza?
Has pulsado el botón que no era ¿No leíste el manual?
Dime ¿Quién va a recoger ahora esto, ahora que se desploma?
Tu torpeza e insensatez ya casi no se pueden calificar,
Esas sonrisas vacías, tus creencias pueriles, tu alma de goma
Nos dicen que tienes su mismo síndrome antinatural.
Tu estupidez es tan grande que parece fingida, como de broma.
Deberías coserte la boca con una aguja e hilo de sedal.
Es como si alguien hubiera atacado a tu inteligencia con bombas.
Sé que tu triste defecto es que no das para mucho más,
Que no entiendes cuando hablo en serio o cuando son sólo mofas.
Consuela pensar que no eres más que un feo animal,
Que un día el hombre te dará caza y enseñará tu cabeza con sorna.
martes, 17 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
Arlequín
Bailas, bailas danzas bellas y nocturnas interminables,
también te mueves bien sumergiéndote en la bañera,
todos los días la misma coreografía, los mismos rituales,
tocando el violín, tu cuerpo de profundas trincheras.
Rombos imperfectos y ojos invertidos como cráteres,
tan rojos y tan inocentes que parecen una condena.
Puedes cruzar el Atlántico si te lo propusieras,
con tus pilares en los que caminas como con zancos,
atravesándo y esquivando cualquier barrera.
Tu supervivencia se puede tocar, está en blanco,
¿Te duele? Oh, si ellos de verdad lo supieran
no te señalarían así, ni te harían el más mínimo daño.
Te encierran en tu castillo, carpa de circo austera,
se apaga la música, las velas y aparecen las verdades.
Tu sangrante vestido se rasga y le salen grietas
Rezas con mucha normalidad: "Mi piel podría matarme",
y tus cascabeles afónicos con ése cetro de pega
cubiertos con la realidad de la que todo el mundo sabe.
también te mueves bien sumergiéndote en la bañera,
todos los días la misma coreografía, los mismos rituales,
tocando el violín, tu cuerpo de profundas trincheras.
Rombos imperfectos y ojos invertidos como cráteres,
tan rojos y tan inocentes que parecen una condena.
Puedes cruzar el Atlántico si te lo propusieras,
con tus pilares en los que caminas como con zancos,
atravesándo y esquivando cualquier barrera.
Tu supervivencia se puede tocar, está en blanco,
¿Te duele? Oh, si ellos de verdad lo supieran
no te señalarían así, ni te harían el más mínimo daño.
Te encierran en tu castillo, carpa de circo austera,
se apaga la música, las velas y aparecen las verdades.
Tu sangrante vestido se rasga y le salen grietas
Rezas con mucha normalidad: "Mi piel podría matarme",
y tus cascabeles afónicos con ése cetro de pega
cubiertos con la realidad de la que todo el mundo sabe.
jueves, 12 de febrero de 2009
Ser Humano
Tu bebé está llorando justamente a tus espaldas,
chilla como un cerdo en el medio de la matanza,
está envuelto en llamas que le abrazan con fuerza
pero tú no ves nada, sólamente mueves la cabeza,
¿Qué harás cuando sólo sea huesos negros y ceniza?
Pronto tendrás que inventarte algo porque la policía
vendrá y, si os entendéis, querrán saber lo que pasa.
No creo que lo salven, porque ellos no oyen casi nada.
La gente en la calle tiene los ojos clavados en el suelo,
¿Estamos condenados al Cielo? Porque de éste Infierno
no hemos hecho un lugar bueno ¿De verdad lo merecemos?
Nos arrastramos con vergüenza, lo estamos perdiendo.
La humanidad entera nota los achaques de ése peso,
Altas notando cómo le crujen en las rodillas los huesos.
Y está sucediendo, sangre dulce como la primera respiración,
cuando han estado a punto de ahogarte. No hay nada mejor.
Sin un pobre fuego fatuo prometido, sin un signo de vida en la Muerte.
En los días buenos puedes hacer un gesto, un guiño e incluso quererte,
pero todo está seco, como tus ojos insesibles y tus oídos sordos,
la máquina no funciona y en tus ojos está posado el dos de oro.
Tras todo esto la calma y la plenitud vienen a visitarnos durante estas noches
como el Ángel Exterminador; te dejará tranquilo si hay manchas de sangre
en tus manos, en tu vida, en tu hogar... Pasará de largo, te dejará de lado,
como la bestia hecha de fuego, vigas, escombros y demás clavos oxidados,
la criatura que ha acabado con todo, esa parte de nosotros que no añoramos.
Eso a lo que todos, egoístas, sordos y ciegos llamamos el "Ser Humano"
chilla como un cerdo en el medio de la matanza,
está envuelto en llamas que le abrazan con fuerza
pero tú no ves nada, sólamente mueves la cabeza,
¿Qué harás cuando sólo sea huesos negros y ceniza?
Pronto tendrás que inventarte algo porque la policía
vendrá y, si os entendéis, querrán saber lo que pasa.
No creo que lo salven, porque ellos no oyen casi nada.
La gente en la calle tiene los ojos clavados en el suelo,
¿Estamos condenados al Cielo? Porque de éste Infierno
no hemos hecho un lugar bueno ¿De verdad lo merecemos?
Nos arrastramos con vergüenza, lo estamos perdiendo.
La humanidad entera nota los achaques de ése peso,
Altas notando cómo le crujen en las rodillas los huesos.
Y está sucediendo, sangre dulce como la primera respiración,
cuando han estado a punto de ahogarte. No hay nada mejor.
Sin un pobre fuego fatuo prometido, sin un signo de vida en la Muerte.
En los días buenos puedes hacer un gesto, un guiño e incluso quererte,
pero todo está seco, como tus ojos insesibles y tus oídos sordos,
la máquina no funciona y en tus ojos está posado el dos de oro.
Tras todo esto la calma y la plenitud vienen a visitarnos durante estas noches
como el Ángel Exterminador; te dejará tranquilo si hay manchas de sangre
en tus manos, en tu vida, en tu hogar... Pasará de largo, te dejará de lado,
como la bestia hecha de fuego, vigas, escombros y demás clavos oxidados,
la criatura que ha acabado con todo, esa parte de nosotros que no añoramos.
Eso a lo que todos, egoístas, sordos y ciegos llamamos el "Ser Humano"
lunes, 26 de enero de 2009
Celdas
Todos esos gusanos no paran de treparme,
su cuerpo viscoso de gelatina bailando sobre mí,
comiendo mis ojos, mi pelo y toda la carne,
recluyéndome en un féretro que no debería existir.
Un boceto de lo que será mi prometido futuro,
sólo un esquema del horror que puede emanar,
del aura y el miedo que habita en mi lado oscuro.
Un boceto de cómo comenzar todo un gran final.
Señoras y señores, pasen a verme con mis agujeros
de leprosa, mis heridas como celdas para las larvas
que están lloriqueando en el interior de mi cerebro,
yaciendo y mintiendo tranquilas en ésta gris cama.
¿Mis uñas? Perdidas en alguna pared hecha de cal,
dicen que tardarán un año o dos en crecerme al completo,
pero yo en verdad soy esa uña que debiera ser arrancada
y curada a la fuerza, cauterizándola, echándole sal,
dejándola a merced de quien quiera, de su propio barbecho
con guantes de boxeador. No más brillo en ellas, no más laca.
Oh, Dios y alguien se aterraba cuando dije
que todos estábamos abocados a morir algún día;
tengo clavados sus gritos y su dedo índice
señalándome como si hubiera dicho alguna herejía.
Y yo me río, me río como si oyera un chiste,
porque estamos condenados desde la primera ecografía.
Resucito, resucito en el lugar de él, ella o la otra,
Les invado, como un demonio a un poseso,
Viviendo su vida como si fuera realmente mía.
Al despertar veo que no puedo ser otra persona,
Que aquellos logros me son del todo ajenos,
Que estoy cosida como un siamés a ésta vida,
No puedo mirar por ellos, hablar con sus bocas,
Puedo leerles y mirarles, pero no ser ellos,
Nada en ésta morgue y nada en la eternidad.
su cuerpo viscoso de gelatina bailando sobre mí,
comiendo mis ojos, mi pelo y toda la carne,
recluyéndome en un féretro que no debería existir.
Un boceto de lo que será mi prometido futuro,
sólo un esquema del horror que puede emanar,
del aura y el miedo que habita en mi lado oscuro.
Un boceto de cómo comenzar todo un gran final.
Señoras y señores, pasen a verme con mis agujeros
de leprosa, mis heridas como celdas para las larvas
que están lloriqueando en el interior de mi cerebro,
yaciendo y mintiendo tranquilas en ésta gris cama.
¿Mis uñas? Perdidas en alguna pared hecha de cal,
dicen que tardarán un año o dos en crecerme al completo,
pero yo en verdad soy esa uña que debiera ser arrancada
y curada a la fuerza, cauterizándola, echándole sal,
dejándola a merced de quien quiera, de su propio barbecho
con guantes de boxeador. No más brillo en ellas, no más laca.
Oh, Dios y alguien se aterraba cuando dije
que todos estábamos abocados a morir algún día;
tengo clavados sus gritos y su dedo índice
señalándome como si hubiera dicho alguna herejía.
Y yo me río, me río como si oyera un chiste,
porque estamos condenados desde la primera ecografía.
Resucito, resucito en el lugar de él, ella o la otra,
Les invado, como un demonio a un poseso,
Viviendo su vida como si fuera realmente mía.
Al despertar veo que no puedo ser otra persona,
Que aquellos logros me son del todo ajenos,
Que estoy cosida como un siamés a ésta vida,
No puedo mirar por ellos, hablar con sus bocas,
Puedo leerles y mirarles, pero no ser ellos,
Nada en ésta morgue y nada en la eternidad.
sábado, 10 de enero de 2009
Rezando frente al hogar
Te descubrí de nuevo, sin pensarlo, esta mañana.
Mirándote a los ojos, tus ojos tristes y cargados de fuerza,
de independencia que dice "Puedo hacerlo yo sola".
Decidida, sin saber apenas remar cogiste tu barca,
ya es hora de que tomaras las riendas de tu vida austera
que se te estaba escapando con suspiros por la boca.
Te alejas de todo lo malo que te está rodeando
y te acercas cada vez más al fogón de tu cocina,
es curiosa la manera en la que te están mirando
de nuevo, por décima vez: Muñequita suicida.
Ahora te puedo ver en color ¿Es pura tu sonrisa?
Muerto viviente que se apoya en tu hombro
¡Es increíble lo que pesa y la forma en que mira!
Sobre la cabeza su mano, hechizo de mago.
Alguien te demanda, quiere que estés bajo tierra,
pero con tus cabellos ahora oscuros te marchas
notanzo el embote y la anestesia por tu cabeza.
Tantas palabras bajo tu mano...Tantas fieras...
Mirándote a los ojos, tus ojos tristes y cargados de fuerza,
de independencia que dice "Puedo hacerlo yo sola".
Decidida, sin saber apenas remar cogiste tu barca,
ya es hora de que tomaras las riendas de tu vida austera
que se te estaba escapando con suspiros por la boca.
Te alejas de todo lo malo que te está rodeando
y te acercas cada vez más al fogón de tu cocina,
es curiosa la manera en la que te están mirando
de nuevo, por décima vez: Muñequita suicida.
Ahora te puedo ver en color ¿Es pura tu sonrisa?
Muerto viviente que se apoya en tu hombro
¡Es increíble lo que pesa y la forma en que mira!
Sobre la cabeza su mano, hechizo de mago.
Alguien te demanda, quiere que estés bajo tierra,
pero con tus cabellos ahora oscuros te marchas
notanzo el embote y la anestesia por tu cabeza.
Tantas palabras bajo tu mano...Tantas fieras...
jueves, 8 de enero de 2009
Caja de Truenos
Tu tapa se abre, como con un bisturí, lentamente,
como la persona que, espectante, mira algo secreto.
Esta vez, nadie será parcial, sólo diente por diente.
Las entrañas del mundo están enfadadas y ardiendo.
Desde que taladraron una y otra vez la vieja puerta
nada ha vuelto a ser lo mismo. Sin parpardear ni una vez
el ojo te ha seguido mirando a traves de la grieta.
Pujan por saber hasta qué punto llega tu infértil desnudez.
Al principio todo resplandecía por si solo, sin sombras,
con un halo mágico y de pureza que emanaba de nosotros.
Más tarde, llegaron todos esos gatos bellos de angora
sacando sus uñas sin vinilo y arañando con fiereza el rostro.
Estoy consumiéndome por mí misma como una viuda;
Silenciosa, sonrío para hacer callar a mis bebés hambrientos,
cortados por el mismo patrón cortado por mí misma,
mira todos sus pedazos rotos y retales ¡cómo cubren el suelo!
Entonces tú te acercas, de la manera más sigilosa que conoces
y yo ni sé que has estado ahí durante horas y horas mirando.
Me ajustas la blanca túnica, mis broches y das algunas órdenes,
intentando barrer ése lado de mí que has considerado malvado.
Lo supe con certeza en ése mismo momento, en ése segundo
en el que comencé a esquivar las piedras, enterrada en un hoyo.
Soy una granjera y parece que voy a recoger mi ansiada cosecha.
¡Dios! Me encantaría que vieras hasta que punto me hundo,
pero estás allá arriba en el Cielo, donde te haces el mudo y sordo,
mientras la humanidad se destruye abriendo una caja de madera.
como la persona que, espectante, mira algo secreto.
Esta vez, nadie será parcial, sólo diente por diente.
Las entrañas del mundo están enfadadas y ardiendo.
Desde que taladraron una y otra vez la vieja puerta
nada ha vuelto a ser lo mismo. Sin parpardear ni una vez
el ojo te ha seguido mirando a traves de la grieta.
Pujan por saber hasta qué punto llega tu infértil desnudez.
Al principio todo resplandecía por si solo, sin sombras,
con un halo mágico y de pureza que emanaba de nosotros.
Más tarde, llegaron todos esos gatos bellos de angora
sacando sus uñas sin vinilo y arañando con fiereza el rostro.
Estoy consumiéndome por mí misma como una viuda;
Silenciosa, sonrío para hacer callar a mis bebés hambrientos,
cortados por el mismo patrón cortado por mí misma,
mira todos sus pedazos rotos y retales ¡cómo cubren el suelo!
Entonces tú te acercas, de la manera más sigilosa que conoces
y yo ni sé que has estado ahí durante horas y horas mirando.
Me ajustas la blanca túnica, mis broches y das algunas órdenes,
intentando barrer ése lado de mí que has considerado malvado.
Lo supe con certeza en ése mismo momento, en ése segundo
en el que comencé a esquivar las piedras, enterrada en un hoyo.
Soy una granjera y parece que voy a recoger mi ansiada cosecha.
¡Dios! Me encantaría que vieras hasta que punto me hundo,
pero estás allá arriba en el Cielo, donde te haces el mudo y sordo,
mientras la humanidad se destruye abriendo una caja de madera.
miércoles, 7 de enero de 2009
Bajo las pestañas
Tus piernas están curazas y cerradas obsesivamente
como lo está a cada hora del día esa voz en tu mente,
que no te dice que no estás hecha del todo, que estás cruda,
encerrada, sin hablar con nadie, como una monja de clausura,
tejiendo y cocinando cosas que tocan el exterior que no disfrutas,
vistes de negro y blanco, pero no eres buena, tampoco eres pura.
Exiges ser escuchada, ser escuchada sin decir absolutamente nada
¡Eso es casi como un milagro! Sólo te faltan los estigmas y unas alas,
mientras despellejas a todos como a conejos, sin ponerte su piel de abrigo,
sin ser empática ni entender que estás fuera, que nada de esto va contigo.
Sólo mueves el brazo como un autómata quitando sacos de piel y entrañas,
arrojándolas a un cubo, mientras se pudren al mismo ritmo que tu alma.
¿Sabías entonces quién te estaba esperando al otro lado del pozo, allá arriba?
Sus manos pueden ser tiernas y cándidas, suaves y a la vez son desconocidas,
como el diente de una serpiente cuyo peligro no conoces o no quieres conocer,
que se azota a sí misma repleta de escamas de limón con sabor febril y grave.
Predicaste muy bien, sosteniendo tu papel y jugando a ser una actriz perfecta,
¿Sabes? Estoy hablando en pasado porque ya no te necesitan en ésta escena.
No puedes salir corriendo porque tus uñas de águila se agarran al suelo,
tu vanidad te golpea, todo lo malo que has hecho te lo están devolviendo.
Es muy difícil tragar todas esas púas con todos esos flases disparándose,
sin captar el olor nauseabundo que tus mentiras, una a una, desprenden.
Durmiendo día a día en una dama de hierro con corchos en las puntas,
aún así debemos comprender que eres inocente y que no es tu culpa.
como lo está a cada hora del día esa voz en tu mente,
que no te dice que no estás hecha del todo, que estás cruda,
encerrada, sin hablar con nadie, como una monja de clausura,
tejiendo y cocinando cosas que tocan el exterior que no disfrutas,
vistes de negro y blanco, pero no eres buena, tampoco eres pura.
Exiges ser escuchada, ser escuchada sin decir absolutamente nada
¡Eso es casi como un milagro! Sólo te faltan los estigmas y unas alas,
mientras despellejas a todos como a conejos, sin ponerte su piel de abrigo,
sin ser empática ni entender que estás fuera, que nada de esto va contigo.
Sólo mueves el brazo como un autómata quitando sacos de piel y entrañas,
arrojándolas a un cubo, mientras se pudren al mismo ritmo que tu alma.
¿Sabías entonces quién te estaba esperando al otro lado del pozo, allá arriba?
Sus manos pueden ser tiernas y cándidas, suaves y a la vez son desconocidas,
como el diente de una serpiente cuyo peligro no conoces o no quieres conocer,
que se azota a sí misma repleta de escamas de limón con sabor febril y grave.
Predicaste muy bien, sosteniendo tu papel y jugando a ser una actriz perfecta,
¿Sabes? Estoy hablando en pasado porque ya no te necesitan en ésta escena.
No puedes salir corriendo porque tus uñas de águila se agarran al suelo,
tu vanidad te golpea, todo lo malo que has hecho te lo están devolviendo.
Es muy difícil tragar todas esas púas con todos esos flases disparándose,
sin captar el olor nauseabundo que tus mentiras, una a una, desprenden.
Durmiendo día a día en una dama de hierro con corchos en las puntas,
aún así debemos comprender que eres inocente y que no es tu culpa.
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