miércoles, 24 de marzo de 2010

Fiebre en alza

Teniendo en cuenta la eternidad de toda ésta tarde,
es mi cabeza la que tose como un octogenario,
es mi cuerpo ésa carga de plomo que tanto ha costado levantar.
Las mejillas están rojas y sin colorete. Me arden.
He tardado años en moverme de la cama ¡Milagro!
Mi espalda, mis piernas, movidas por espasmos de manera igual.

Y ésto es una sauna, éste es mi prediseñado micro-infierno,
soy yo el foco de calor, es mi cuerpo gritando, es mi cabeza...
Unos labios se posan en mi frente para así asegurarse.
Quizás sea maldad que brota de mí, quizás me esté saliendo.
Imposible. Soy joven, esto no es ninguna clase de condena.
Demasiados colores y destellos, es una forma de arte.

Alguien me quita una manta, me la roba entre súplicas.
Me toma en sus brazos y me sumerge en puro hielo
¿Hielo o fuego? Da igual, sólo sé que me hace daño.
Mi piel se torna roja, me hierve tanto que hace burbujas.
El vapor suave muestra una frase escrita en el espejo:
"Ésta es la segunda vez que pasa en menos de un año".

domingo, 7 de marzo de 2010

Pozo viejo

(7-marzo-2010)

Hace tiempo que nadie se te acerca,
yo podría hablarte, apartar tu piedra.
Sería hermoso que pudiéramos tener una charla,
que desatases tu lengua de propiedad privada;
El resto sólo oye tu eco, no se paran a escuchar tu voz,
pero claro, así son ellos, yo estoy atenta a ti, así soy yo.

Hay una señal que se traga la tierra y dice "Peligro",
es una estaca en tu pecho, el parche que ahoga tu grito.
Intenté sacarla y quizás fuera reina de Inglaterra;
Las personas alrededor te ignoran y siguen con su fiesta.
Y estás ahí, muy quieto y frío, le importas poco a la gente,
nadie mira tu ojo perfecto, cubierto por una sólida lente.

Estuve todo mi verano jugueteando entorno a ti,
la estación se alargó y yo nunca, nunca me quise ir.
Giraba la cabeza y estabas vigilando para que no me cayera,
los otros chicos te pateaban con toda la fuerza de sus piernas,
te defendía a mi modo, eras mi cuadro impresionista favorito,
el poema que me sorprende aún después de ser mil veces leído.

La manera en que te tragabas todas esas piedras
hacía misterioso el rato en que esperaba la respuesta.
Pienso quedarme así hasta la primavera, diviertiéndome,
aprendiendo de memoria todas tus grietas y bloques.
Quiero hacerlo, soy joven, tengo muchísimo tiempo
para contarte para qué sirven las mentiras y los sueños.

miércoles, 27 de enero de 2010

Cartas que no llegaban a ti

(25-01-09)

Hace muy, muy poco tiempo de todo aquello,
el sol no era perezoso como lo es a día de hoy,
no costaba tanto atizarle para poder moverlo.
Tampoco entonces era yo la persona que soy.

El invierno ha penetrado por mis poros sin hacerme daño,
la gente hurga y hurga, es inevitable, pero no logra encontrar nada.
Escondida inmóvil ¡Increíble que no haya pasado ni un año!
Me abracé sola con las cartas que no llegaron a ti desde casa.

Los silbidos del viento horribe intentaron dejarme sorda,
intentaron derrumbarme, pero me agarré a mi misma,
tenía muy claro lo que haría, me deslicé como una sonda
y los vacié, cerré sus bocas llenas de litros de porquería.

En mis horas de reflexión lograba poder encontrarte,
en realidad creo que tú nunca te ibas,
estás cosido, tatuado, insertado como un implante.
Eres ése algo que me hace sentir la vida.

Empleé mi tiempo devorando fibras inertes,
te cruzaste conmigo y tenías azufre ¡Anhelado azufre eres!
Significabas algo, eras totalmente diferente
y yo antes era una polilla, que sin tu energía vital muere.

Escribo esto, la una de la madrugada, demasiado tarde;
Mi lado malo juega un poco con tu persona,
pero mi máscara adorable, esa sí que podría matarte
con su sonrisa, veneno de esencia dulzona.

Pero no lo haré. Observa cómo apago las velas una tras otra,
daré un paso hacia ti, acercándome poco a poco.
No importan las misivas, pues están todas quemadas o rotas.
Daré otro paso hacia ti y mi mundo será tu rostro.

Mareo

(25-01-09)

Turbulencia, pequeña espiral traicionera,
te ha invadido en casa, en la calle, en la biblioteca.
Mamá dice que estás demasiado pálida y flacucha
y que tu inestabilidad se muestra por la falta de fruta.
Bien, yo no le quito la razón, ella sabe de lo que habla
¿No notas a base de bien cómo tus piernas se ablandan?

Flash. Flash. Todo se vuelve un poquito más blanco;
Tu frente, intentando darle estabilidad con una mano.
Cierras los ojos fuertemente para estar del lado de la consciencia.
Lo has superado, lo has derrotado, pero es muy posible que vuelva.
El mundo suspira algo tranquilo, el caos ha pasado
¿No crees que éste invierno está siendo muy helado?

¡Qué hermoso sería todo sin caerse de la cuerda!
oPero tú te unirás algún día a esa hilera de enfermas,
puestas en fila, blancas, ciegas y silenciosas, teniendo fe en el lugar seguro,
como gusanos de seda que no sienten el agua hervir, dormidos en su capullo.
Te sacarán a rastras, por los pies y te golpearás la cabeza,
comienzan los temblores, el sudor frío en la piel, te mareas...

Cada roca, cada piedra del camino cuenta,
esquivarlas es un mérito, probablemente lo sepas.
El tambaleo no ha provocado daños irreparables,
eres fuerte, lo serías más ingiriendo un poco de carne.
Ésto va a ser sólo una temporada en el infierno,
pero te recuperarás y entonces llegarás lejos.

martes, 5 de enero de 2010

El precio del espectáculo

Los bufones están bailando a nuestro alrededor,
me miras y no podemos estar aún más quietos,
dos estatuas de piedra y ellos un completo circo,
alguien les ha dado cuerda, alguien y no fui yo
simplemente queríamos estar bastante lejos.
Somos conscientes de en donde nos hemos metido.

Ella dijo que tarde o temprano nos moriríamos,
yo no pude evitar carcajearme de su estupidez
¡Está claro que lo haremos algún día de estos!
Sus palabras eran un jodido chiste en mis tímpanos,
está loca ahora, puesto que ya lo estaba a los diez,
así que, por favor, no la tomes muy en serio.

Salimos demasiado rápido de nuestra propia fiesta privada
y los flashes de cámara antigua ya han comenzado a volar
o quizás fueran pequeños puñales que ni siquiera podía ver;
Ahora lo saben sólo ellos y mañana lo sabrán hasta en Alaska,
pero no me importa, todo el mundo necesita algo para hablar,
todo el mundo necesita vivir y tener un veneno que ofrecer.

Sus manos estaban llenas de palabras prácticamente vacías,
no eran frases sino abortos rojos lo que estaba sosteniendo
en ellas. He llegado a la conclusión de que no eras inteligente,
sólamente te movías por unos instintos que rozaban lo suicida.
Por favor, calma, no te agites tanto cuando nos veas sonriendo,
eso no nos hace aparentar que somos mínimamente elegantes.

El telón va subiendo muy poco a poco sobre éste escenario,
tú ni tan siquiera te mueves, sólo me miras a los ojos,
yo procuro aguantar mi risotada medio histérica.
Me abrazas muy fuerte y juras que no va a pasar nada malo,
los bufones siguen bailando alrededor de nosotros,
nunca pensé que fomaría parte de ésta escena.

Y de fondo se oye el murmullo creciente de los aplausos,
la multitud se agita en su asiento como una serpiente cascabel,
no podemos movernos de ésta equis tallada sin odio.
Escúchame: No me importaría que quedáramos exaustos.
Los focos se encienden sobre nosotros como una Pentecostés.
Apenas nos importa que sus gritos no sean elogios.

Porque todos esos asquerosos bufones siguen bailando,
agitan sus cascabeles dando patadas acrobáticas al aire,
mientras me prometes que saldremos de ésta vivos,
aunque estén pegándonos fuerte con su cetro dorado
y por más que gritemos no estén quietos o se callen.
Al menos nosotros seguiremos siendo los mismos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El artista y su musa

Comenzando con lo más extraño de éste asunto:
Ni tan siquiera puedo atreverme a tocarte,
pienso que si lo hago una parte de ti se manchará,
así que prefiero tenerte a un lado, mi pequeña estatua,
luciéndote para mí en el estado más bello y puro.
Ya no te hablo por miedo a que te enfades
y salgas dando un portazo para no volver jamás.
Sé que serías capaz de hacerlo ¡Te muestras tan segura!

Siento una admiración eternamente enfermiza por tu persona;
Te plasmo en mis creaciones, en mis actos y en mis gestos.
Sonríes sin mirarme como si me hicieras alguna clase de favor.
Bien, te explico el juego: Yo me desvivo por complacerte
si permaneces a mi lado, si te quedas aquí y no me abandonas.
Ah, pero no dejo de pensar en éste nuestro ambiente tenso
¿Te interesan mis creaciones? ¿Hay en ti alguna clase de amor?
Te preguntaría mil cosas, pero tengo miedo a perderte.

Sabes que te he estado siguiendo y levantas tu preciosa mano
para pararme en seco. Sí, aquí se separan nuestros caminos;
Tú con tus curvas fatales y tu decadencia semi perfecta
y yo contemplándote tembloroso con los ojos como dos platos.
Entonces te muestras sensual yendo a tu propio Olimpo.
Allí no hay sitio para alguien como yo, allí ya no me esperas.

Con tu dios al que describes como si fuera imperfecto,
tus drogas, tus joyas y el resto de cosas ajenas a mí
y la nube de azufre que se está elevando a través de mi esófago
recordándome que debería tener un poquito más de orgullo,
pero ¿Qué puedo hacer yo contra tu ambiente selecto?
Voy manchado de pintura y desprendo olor a barniz,
sobreviviendo día a día porque por unos instante estás a mi lado,
me perteneces sólo a mí y no formas parte de ése barullo.

Vuelvo a casa, mi pobre casa, recordando tu sonrisa,
se repite una y otra vez en espiral ¡No puedo olvidarla!
Es esa canción perfecta que creí haber escuchado una vez.
Eres muy fría, pero tu ternura fingida crea adicción,
jugueteando con tu mirada, cotilleando en mi cocina,
tu sonrisa triste y desgastada ¡No puedo negarte nada,
me observas y yo pienso que me podrás llegar a querer!

Arcángel

Ya no quieres decir nada malo, arcángel caído
ya ni siquiera me importa quien o qué te creó
o el motivo de porqué ya no significas lo mismo.
Aquí no hay sitio para nadie, ni para tu dios,
ése mismo que estuvo cerca, contigo y conmigo
¡Oh! Para más tarde abandonarnos a los dos
tras de absorber lo mejor de nosotros un poquito.
Después de eso puede decirse que nos va mejor,
no existe la pena, el llanto, no tenemos castigo.
Es más, recompongo tus alas negras en el salón,
para que jamás nos puedan arrancar del exilio.