jueves, 22 de abril de 2010

Lluvia

Mis saludos desde éste lado lluvioso del mundo.
Las gotas golpean las ventanas como pequeños kamicazes
abandonados a su suerte por amor a su dios abstracto
o por desesperación de encontrar un lugar mejor que lo meramente terrenal.
¡Se lanzan! Caída libre para salir de éste zulo
caída al vacío para intentar entrar atravesando los cristales
de la quietud que arropa los ecos de las habitaciones que no dejan de hablar.

Las nubes han llegado en éste parte de la ciudad,
la tormenta alza sus brazos y el repiqueteo comienza;
Bombas y más bombas que se evaporan en el aire,
que todavía no han descubierto su propia realidad.
Y todo parece ensayado de antemano; Ésta escena
de agua cayendo abundante, de inalcanzables verdades.

Y yo estaba murmurando algo al otro lado de la jaula,
parecía un zumbido de lo rápido que lo estaba diciendo,
un leve susurro de esos que dejan escapar toda mi esencia.
Me he preocupado, me he quedado fija como una estatua
y tú llamas covenciéndome de que me preocupe menos,
yo te comento que estás teniendo demasiada paciencia.

Quizás haya hecho una o dos cosas bastante mal,
pero luego lo he reflexionado fría y rota, enfadada conmigo.
Ahora ya sé que a veces no sé ni cómo debería actuar.
No es tarde, mucho menos que el resto de odiosos domingos
para decirte que por fin abandoné esa forma espectral
en la que después de tantos, tantos años me había convertido.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Quizás yo

He llorado hasta el límite en el que las lágrimas
pierden íntegramente su sentido más cuerdo
y nadan, nadan hacia ti como pequeñas venitas,
pequeñas serpientes, pequeños símbolos del infinito.

Entonces me pararé y decidiré darme una oportunidad
para entenderme cada unos de los días de mi vida,
seré mi propia luz, la única que me saque de la oscuridad.
Mira mi pecho: Late tranquilamente. Respira.

Nadie debería tener derecho a acabar con todo ésto,
quizás lo intenten, pero ellos no pueden arrancarme de aquí,
ya no me oculto de la gente, ya no hago paradas en seco,
se que esta es la dirección adecuada, sé a donde conduce mi carril.

miércoles, 24 de marzo de 2010

A la sombra de un árbol

Anoche me dormí bajo tu sombra, me he dejado caer ante ella,
recogida sobre mí misma. Y nadie va a perturbar ésta paz.
En general no soy muda, lo sabes, pero entonces me quedé quieta,
escuchando tu respiración calmada, sólo necesitaba eso, no más.

Ya no estaba magullada, sólo agotada por ése día soleado
en que enviaron mis recuerdos en una caja y entre ellos tu sonrisa.
La abracé muy fuerte para que no se escapara de mi lado
y de estar tumbada bajo tu sombra, pasé a coronar la misma cima.

Eso es todo lo que puedo llegar a saber de ti. Son unas letras bonitas,
no sueles escribir demasiado entre todas tus hojas,
extendiendo tus brazos como alas, luciendo tus ramas como venas.
Es bastante difícil que ante éste espectáculo quiera apartar la vista,
suelo estar demasiado despierta durante éstas horas,
continuar así, mirándote sólamente, es algo que merece la pena.

Fiebre en alza

Teniendo en cuenta la eternidad de toda ésta tarde,
es mi cabeza la que tose como un octogenario,
es mi cuerpo ésa carga de plomo que tanto ha costado levantar.
Las mejillas están rojas y sin colorete. Me arden.
He tardado años en moverme de la cama ¡Milagro!
Mi espalda, mis piernas, movidas por espasmos de manera igual.

Y ésto es una sauna, éste es mi prediseñado micro-infierno,
soy yo el foco de calor, es mi cuerpo gritando, es mi cabeza...
Unos labios se posan en mi frente para así asegurarse.
Quizás sea maldad que brota de mí, quizás me esté saliendo.
Imposible. Soy joven, esto no es ninguna clase de condena.
Demasiados colores y destellos, es una forma de arte.

Alguien me quita una manta, me la roba entre súplicas.
Me toma en sus brazos y me sumerge en puro hielo
¿Hielo o fuego? Da igual, sólo sé que me hace daño.
Mi piel se torna roja, me hierve tanto que hace burbujas.
El vapor suave muestra una frase escrita en el espejo:
"Ésta es la segunda vez que pasa en menos de un año".

domingo, 7 de marzo de 2010

Pozo viejo

(7-marzo-2010)

Hace tiempo que nadie se te acerca,
yo podría hablarte, apartar tu piedra.
Sería hermoso que pudiéramos tener una charla,
que desatases tu lengua de propiedad privada;
El resto sólo oye tu eco, no se paran a escuchar tu voz,
pero claro, así son ellos, yo estoy atenta a ti, así soy yo.

Hay una señal que se traga la tierra y dice "Peligro",
es una estaca en tu pecho, el parche que ahoga tu grito.
Intenté sacarla y quizás fuera reina de Inglaterra;
Las personas alrededor te ignoran y siguen con su fiesta.
Y estás ahí, muy quieto y frío, le importas poco a la gente,
nadie mira tu ojo perfecto, cubierto por una sólida lente.

Estuve todo mi verano jugueteando entorno a ti,
la estación se alargó y yo nunca, nunca me quise ir.
Giraba la cabeza y estabas vigilando para que no me cayera,
los otros chicos te pateaban con toda la fuerza de sus piernas,
te defendía a mi modo, eras mi cuadro impresionista favorito,
el poema que me sorprende aún después de ser mil veces leído.

La manera en que te tragabas todas esas piedras
hacía misterioso el rato en que esperaba la respuesta.
Pienso quedarme así hasta la primavera, diviertiéndome,
aprendiendo de memoria todas tus grietas y bloques.
Quiero hacerlo, soy joven, tengo muchísimo tiempo
para contarte para qué sirven las mentiras y los sueños.

miércoles, 27 de enero de 2010

Cartas que no llegaban a ti

(25-01-09)

Hace muy, muy poco tiempo de todo aquello,
el sol no era perezoso como lo es a día de hoy,
no costaba tanto atizarle para poder moverlo.
Tampoco entonces era yo la persona que soy.

El invierno ha penetrado por mis poros sin hacerme daño,
la gente hurga y hurga, es inevitable, pero no logra encontrar nada.
Escondida inmóvil ¡Increíble que no haya pasado ni un año!
Me abracé sola con las cartas que no llegaron a ti desde casa.

Los silbidos del viento horribe intentaron dejarme sorda,
intentaron derrumbarme, pero me agarré a mi misma,
tenía muy claro lo que haría, me deslicé como una sonda
y los vacié, cerré sus bocas llenas de litros de porquería.

En mis horas de reflexión lograba poder encontrarte,
en realidad creo que tú nunca te ibas,
estás cosido, tatuado, insertado como un implante.
Eres ése algo que me hace sentir la vida.

Empleé mi tiempo devorando fibras inertes,
te cruzaste conmigo y tenías azufre ¡Anhelado azufre eres!
Significabas algo, eras totalmente diferente
y yo antes era una polilla, que sin tu energía vital muere.

Escribo esto, la una de la madrugada, demasiado tarde;
Mi lado malo juega un poco con tu persona,
pero mi máscara adorable, esa sí que podría matarte
con su sonrisa, veneno de esencia dulzona.

Pero no lo haré. Observa cómo apago las velas una tras otra,
daré un paso hacia ti, acercándome poco a poco.
No importan las misivas, pues están todas quemadas o rotas.
Daré otro paso hacia ti y mi mundo será tu rostro.

Mareo

(25-01-09)

Turbulencia, pequeña espiral traicionera,
te ha invadido en casa, en la calle, en la biblioteca.
Mamá dice que estás demasiado pálida y flacucha
y que tu inestabilidad se muestra por la falta de fruta.
Bien, yo no le quito la razón, ella sabe de lo que habla
¿No notas a base de bien cómo tus piernas se ablandan?

Flash. Flash. Todo se vuelve un poquito más blanco;
Tu frente, intentando darle estabilidad con una mano.
Cierras los ojos fuertemente para estar del lado de la consciencia.
Lo has superado, lo has derrotado, pero es muy posible que vuelva.
El mundo suspira algo tranquilo, el caos ha pasado
¿No crees que éste invierno está siendo muy helado?

¡Qué hermoso sería todo sin caerse de la cuerda!
oPero tú te unirás algún día a esa hilera de enfermas,
puestas en fila, blancas, ciegas y silenciosas, teniendo fe en el lugar seguro,
como gusanos de seda que no sienten el agua hervir, dormidos en su capullo.
Te sacarán a rastras, por los pies y te golpearás la cabeza,
comienzan los temblores, el sudor frío en la piel, te mareas...

Cada roca, cada piedra del camino cuenta,
esquivarlas es un mérito, probablemente lo sepas.
El tambaleo no ha provocado daños irreparables,
eres fuerte, lo serías más ingiriendo un poco de carne.
Ésto va a ser sólo una temporada en el infierno,
pero te recuperarás y entonces llegarás lejos.