jueves, 9 de abril de 2015


Si las estanterías y los libros pudieran hablar,
describirían la forma con la que solía mirarte.
Entre tomos podridos de arte y de arquitectura
y charlas eternas en las escaleras de la cafetería,
todo era muy fascinante, era una eterna novedad.
Yo prefería hablar contigo en vez de ir a clase,
porque poco a poco ibas descubriendo tu figura
y  necesitaba saber si algún día la entendería.

Por ahí viene el miedo: Austa que seas tan real.


Los dos, encontrados por las casualidades de la vida,
nuestros cauces formaron el símbolo de un ocho tumbado,
volcado como yo contigo, desde ese primer momento
en el que te vi hundido, triste y sin fuerza alguna.
Con tu libreta de bocetos para mí eras todo un artista,
tardaste sólo una semana en ser mi tema más nombrado,
entonces, algo más tarde, decidiste irte muy lejos
y yo tuve que presenciar toda aquella tortura.

Y ahí viene el miedo: Asusta que seas tan real.

Te aferraste a mí y te daba igual que estuviera ardiendo,
el clavo que sobresale es el primero en recibir un martillazo,
podía haberme vuelto y haberte hecho alguna clase de herida,
decidí ayudarte y no dejar que cayeras solo en ese pozo.
Luché con rabia por tu felicidad durante bastante tiempo.
Estabas de vuelta, yo ya estaba recibiendo ese gran bombazo,
cuando me dijiste repentinamente que ibas a ir a ver a una chica,
y ella te devolvió a mí, metido en una caja, demasiado roto.

Aún no conocías mi miedo: Asusta que seas tan real.


Tras la gran decepción de ese momento y los frentes abiertos,
tú fuiste por tu camino, yo fui por mi camino y nos nos econtramos.
El ocho del infinito había dejado de estar volcado y no existía,
tus dibujos estaban bien, pero ya no me hablaban como antes.
Los caminos que recorrimos fueron bastante retorcidos e inciertos,
desgraciadamente nuestros corazones estaban siendo despedazados,
nos pusieron en cuarentena tras la depresión y la neumonía
y las decepciones se convirtieron en una especie de constante.

Y por ahí viene el miedo: Asusta que seas tan real.

Los vientos de libertad nos azotaron dulcemente en la cara,
habíamos cogido fuerzas para volver a mirarnos a los ojos.
Llegaste con tus bailes de media noche y canciones perfectas,
con tus sketches eternos, tus dilemas y con tu tierna mirada,
me reclustaste entre tus amigos y te oí hablar de muchos otros
y tras un cumpleaños me besaste y entraste en mi cabeza.

Y por ahí viene el miedo: Asusta que seas tan real.

Pasó el tiempo, pero la efervescencia supo seguir su ritmo.
Entre los pasillos donde mil ojos rasgados nos están mirando,
mentía a mi mano derecha y te acaricio con la izquierda.
Me acorralas en cualquier rincón disponible y yo sólo sonrío,
en unas pocas semanas adivinarán tu nombre mientras hablo
y sin que yo me de ni un poco de cuenta harás que me pierda.

Y por ahí viene el miedo: Asusta que esto sea tan real.

La forma en la que te trataba no llegaba a tu corazón,
me despedazaste sin saberlo durante un viaje en tren.
Rota por dentro y entera por fuera simulé ignorarte,
pasaron meses sin saber nada de nosotros dos,
estaba decidido que jamás iba a volver a ceder
y no verte era el primer paso para no necesitarte.

Y por ahí se va el miedo: Asusta que no afecte de verdad.

El verano se desvaneció y el invierno no nos dejó abrazos,
mi cara de cachorro en adopción no recibió respuesta,
me desgasté esperando algún tipo de reacción por tu parte.
Los amagos de lejanía hacen que me agarres de las manos,
sólo entonces me hablas de celos y me pides que te quiera,hablas y hablas y yo hago de esta indefirencia un arte.

  Y por ahí se va el miedo: Asusta que no afecte de verdad.

En ese momento no podía, ni quería encontrarte,
un capricho pasajero, una especie de placebo,
para juntar algunos pedazos rotos de mi alma.
Resurgí, pensando que tampoco habías sido clave,
sintiendo nada, estando por encima de todo esto,
pudiendo hacerte frente mirándote a la cara.


Y por ahí se ha ido miedo: Nunca nada fue real.

(2014)

martes, 17 de febrero de 2015

Ahora que mi corazón se ha congelado
y que doy paseos por el laberinto de mi mente,
voy a decirle a todo el mundo lo que callé.
El monstruo del circo raro ha sido liberado,
parece que está vagando perdido entre la gente,
ya no recuerda nada que se parezca al ayer.

Y la persona tierna que fui una vez
está encerrada en una cápsula de agua,
golpea desesperada contra el cristal,
hasta que se cansa y estira su blanca tez,
clava sus uñas y me mira con rabia
¿Esperabas que todo fuera igual?

Bajo hacia el salón y se oyen sus aullidos,
recibo a la gente mostrándome encantadora,
mi alma se ha quedado atrás, sumergida.
Me vuelvo sutil y giro mientras sonrío:
Nunca sabrán que ahora soy otra persona,
retrocedo un poco y me muestro divertida.

Se marchan de mi hogar como por goteo.
Vampirizada: he agotado su energía vital,
apenas se tienen en pie, apenas poseen color.
Encierran sus pocas fuerzas en los sombreros.
Me escabuyo en la sombra y me vuelvo a visitar.
Ahí está la persona que fuí y que siente dolor.

Me grita flotando y sólo se le entienden burbujas,
ella quiere escapar y arrebatar mi falsa existencia,
pero hubo un pacto y este es el precio pagado,
la usé como recipiente ¿Quizás como una urna?
Vertí ahí mis debilidades y lo mejor de mi esencia,
quité lo bueno y dejé mi corazón cercenado.

lunes, 16 de febrero de 2015

Algún día nos podré recordar juntos
y sabré que me hiciste volver a creer,
en los días fluyendo con ansiedad
y las horas quemándonos en las manos.
Podría decir que has marcado un punto
y que la vida ha vuelto a renacer,
llena de fuerza y carente de maldad,
sin que nada pueda lograr hacerme daño.

Eres el Sol que anida en mi pelo
en las mañanas frías de invierno.
Eres una especie de epicentro,
eres aquello que será eterno.

Eres las palabras que susurra el viento,
el horizonte que aún no ha sido descubierto.
Eres todo aquello que echaré de menos.
Eres mi centro de gravedad y eso es cierto.

Ahora no quiero que seas como ellos,
un nombre más en esa lista horrible,
un recuerdo amargo en la tormenta,
esas personas que se fueron lejos
y que no dejaron un rastro increíble,
personas que pasaron sin dejar huella.

Nos deseo un buen tiempo juntos
y que nada se rompa en pedazos,
porque ahora parece que me tienes.
Quiero tener planes de futuro,
que se hagan más fuertes los lazos,
ser la persona con la que vas y vienes.


Porque-

-Eres el Sol que anida en mi pelo
en las mañanas frías de invierno.
Eres una especie de epicentro,
eres aquello que será eterno.

Eres las palabras que susurra el viento,
el horizonte que aún no ha sido descubierto.
Eres todo aquello que echaré de menos.
Eres mi centro de gravedad y eso es cierto.

Eres el Sol que anida en mi pelo
en las mañanas frías de invierno.
Eres una especie de epicentro,
eres aquello que será eterno.

martes, 13 de enero de 2015

Si no siento lo que se supone debiera sentir
¿Por qué debo creer que soy un monstruo?
Siempre te dije que estabas apostando demasiado
y ahora estás solo y yo tengo la razón.
Di casi todo lo que quedaba entero de mí,
pero seguía teniendo el interior muy roto.
Te fiaste de alguien que había sido martirizado,
por aquel entonces no tenía ni corazón.


Cuando digo no, casi siempre quiero decir no
y el amargor de ese dolor que me mataba
no logró que entonces cambiara mi mente.
Un día me desperté y de repente todo cambió,
empecé a sentir que no quería estar atada,
dejé de sentirme sola rodeada de tanta gente.

Si ninguna de las estrellas brilla en el cielo,
si pienso que ni siquiera eres mi mitad
y la vida en común no paraba de rasgarme
¿No crees que son señales suficientes?
Lo mejor fue bajar la cabeza y ponerle freno.
Decidí ponernos más distancia y era verdad
cuando dije que encontrarás aquella que te desarme
y no quise sonar como algo hiriente.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

Dos mil quince

Dos mil quince irá bien,
porque tú estarás en él.

[ ♥ ]

lunes, 22 de diciembre de 2014

El horror de un colmillo de elefante troceado,
el murmullo del viento antes de una tormenta,
los silencios tras las palabras que marcan un fin.
Las montañas espinales de las visiones de costado,
los flashes de odio disparados sin darse cuenta,
el laberinto de mi mente y su oscuro jardín.

Los mensajes cargados de rabia lupina,
la negrura del techo en mitad de la noche,
los insectos de verano paseando por desagües,
los shocks clavados en el pozo-retina,
el veneno lanzado en forma de reproche,
los planes que rehago para que no te marches.

El blanco inmaculado de un ataud para niños,
el dolor en el pecho tras un llanto desgarrador,
la desesperación de apoyar la cabeza en el lavabo,
las muestras falsas y crueles de falso cariño,
los ojos empañados por este intenso dolor,
el peso de tristeza y soledad en cada fin de año.

La impotencia y las ganas de querer regresarte,
el sonido de las campanas cuando sopla el viento,
las ruedas de los coches cuando es muy tarde,
los trazos corporales que no debieron dibujarse
las voces de los monjes que cantan en el silencio,
la desesperación tremenda de hacer que te quedases.
No he sabido dejarte en el camino de atrás,
no he podido marcharme sin darme la vuelta,
mis pies dicen que ya han caminado bastante,
he empezado a moverme con otra velocidad,
viendo tu silueta que se distorsiona y aleja,
ahora explotas como una supernova brillante

Contigo, que ahora perteneces a la tierra
y a las flores tristes que se sitúan arriba,
delicadas margaritas y las punzantes rosas,
ya no hay manera de hacer que vuelvas,
cada corona es como una corona de espinas
la vida se ha vuelto fría como esa losa.

Ahora sólo tengo miedo, no quiero olvidarme
de lo bueno que fuiste en cada momento,
de la fuerza desinteresada con la que tiraste de mí.
Como un mantra me repito en cada instante
que yo podría haberte evitado todo esto,
que quizás tu destino no era el de acabar así.

Llevarte colgando del corazón duele y cuesta.
No me gustaría que me vieras en estas condiciones,
me gustaría sonreír como cuando me guiñabas.
Sé que todas mis preguntas no hallarán respuesta.
A veces cuando te añoro mucho pongo tus canciones
y revivo cada historia de nosotros que inventabas.

Once y media, la veo bajando la mirada,
ahora me veo reflejada en su blanca cara
y me recuerda tanto a mí envenenando
cada esquina de aquel nuestro pasado.

Las declaraciones ya no tienen un significado,
ahora todo se ha vuelto bastante sistemático.
"Yo no soy para ti, tú tampoco para mí" confieso
¿Me convierte en Satanás pensar sólamente eso?
Me quiso como si yo fuera perfecta,
eso sólo me hacía sentir incorrecta.
Alguien dijo que el amor era así,
algo que yo era incapaz de sentir.

Me dejé querer por aquella persona que no debía,
me quedé a su lado mientras cicatrizaba la herida.
El cielo se abrió, vi el camino que recorrí para caer,
cómo mis alas se destruyeron y empezaba a oscurecer.

Odiaba tu idealización hacia mí con bastante ira,
estabas cegado, para mí tú sólo veías una mentira.
"Llegará tu turno de sufrir" dijo, "Llegará el invierno"
y yo me fui a tiempo, dije "lo siento, ya no lo siento".

No creí que pudiéramos vivir una Navidad eterna,
ya que el tiempo no se paraba y yo no me sentía entera.
Nunca hubo mariposas de adolescencia en mi estómago,
sólo fue un paréntesis de paz para seguirme regenerando.

Creo que supe parar toda la hemorragia emocional a tiempo,
un tiempo fugaz para saber que no te estaba echando de menos.
Con las vueltas no supe si iba hacia ariba o iba hacia abajo,
había demasiada distancia para pedir aún más espacio.

Algún día llegará mi príncipe azul,
yo tenía claro que no ibas a ser tú.
Quizás tenías razón y fuiste la persona de transición,
hasta que se recompusiera completamente el corazón.
Necesité hacer un paréntesis en mi vida,
hubo una pausa negra y vestida de luto
que miraba obsesionada hacia el ayer.
Parecía que no hubiera un punto de partida,
tirada en el suelo de este pequeño zulo,
con las marcas de las losetas en mi piel.

Caminaba de puntillas porque hacía daño,
creí que nunca sería suficiente para nadie,
no cerré los ojos durante dos años horribles,
me persiguiron y cogieron de los brazos,
convencida de que no podría purificarme,
intenté tener algo de coraje y decidí no irme.

jueves, 9 de octubre de 2014

A ti (más arriba del cielo),

A ti y por ti que nunca jamás podrás leer esto,
a ti, entre claves de sol apoyadas en el Cielo,
a ti, porque por más que busco no te encuentro,
a ti, porque llevo mucho echándote de menos,
a ti, que te lloro con ansia entre mis sueños.

A ti, porque drenaste esa tristeza de mi pecho,
a ti, por tu idioma particular y poco concreto,
a ti, por las buenas canciones y viejos roqueros,
a ti, porque más allá de mal y del bien te quiero,
a ti, porque aún me hace daño tu recuerdo.

A ti, porque ya te has retirado de este ruedo,
a ti, porque me hundo cada vez que te pienso,
a ti, porque inconscientemente te espero,
a ti, porque a veces se me derrumba el techo,
a ti, porque intento recordarte con esfuerzo.

A ti, eternos ojos cerrados para mi despecho,
a ti, que te encuentras en otro universo,
a ti, que estoy viva y ya no me acuerdo,
a ti, que tengo el corazón roto y enfermo,
a ti, porque todavía sigo sin entenderlo.

A ti, que te encuentras Arriba, tan, tan lejos,
a ti, por el destino cruel y poco cuerdo,
a ti, porque tus pulmones no están llenos,
a ti, porque a veces me abraza tu recuerdo,
a ti, por esa única foto que conservo.

A ti, porque tu pérdida no tiene ningún consuelo,
a ti, porque a veces te revivo cuando te leo,
a ti, por el llanto roto al escribir todo esto,
a ti, por mi esternón y su maldito agujero negro,
a ti, por porque no superaré todo este hecho.

A ti, porque en cada latido me rompo y estrecho,
a ti, porque apareciste en el mejor de los momentos,
a ti, por alzarme cuando me creía un desecho,
a ti, por regalarme esos ratos tan nuestros,
a ti, por haber sido un hombre tan bueno.

A ti, porque no pude ver ninguno de tus gestos,
a ti, porque ahora soy la única que sabe tus secretos,
a ti, porque no puedo sacarte de mi pensamiento,
a ti, porque hay trozos de mi alma medio enteros,
a ti, porque tus ojos ya no pueden estar abiertos.

A ti, porque caminamos cada uno por un sendero,
a ti, porque ahora mi mundo se encuentra incompleto,
a ti, porque me diste todos esos dulces sentimientos,
a ti, porque jamás se realizará ese nuestro encuentro,
a ti, ya nada puede dar alivio a este horrible tormento.

A ti, porque no es tu culpa que padezca este sufrimiento,
a ti, porque ahora te recuerdo como si fueras perfecto.
a ti, a quien La Chica Sombra, le está escribiendo,
a ti y por ti, que nunca jamás podrás leer esto.
A ti, porque te has ido y sólo me queda echarte de menos.

viernes, 3 de octubre de 2014


Cada palabra escuchada me atravesaba
y no como hacen los harpones al retroceder.
Ahora parece que el otoño ha comenzado
tú me amenazaste: con él llegaría la tristeza,
pero me envuelvo entre mis sábanas
y ningún sentimiento oscuro va a aparecer,
porque me encanta esta época del año,
así que por favor, no dejes ceder a la maleza.

Te hablé tan fría que soltaba puñales de hielo
en forma de palabras dañinas que amontonaba
como cadáveres apilados en una negra fosa.
Cada despedida ha arrebatado un trozo de lo que fui
¿Puedes creerte que todavía no me arrepiento?
Me siguen quedando algunas rodajas de alma
y admitirlo apenas logra ponerme nerviosa,
perdería más de una batalla si me comportara así.

El tiempo ha pasado volando por este lado del mundo,
he cambiado lo sé, todos tendemos a evolucionar,
por decir algo. Ahora sé que creerás encontrarme
en compañía de un monstruo que te sustituya.
Sigo sentada esperando a que el peso del moribundo
destino que me deseaste se haga un poco realidad,
cuando lances un cuchillo, yo lo habré lanzado antes,
escucha su sonido hacia ti, escucha cómo aulla.

Como ves las cosas no son fáciles, espero que lo hayas aprendido,
es el precio que se debe pagar por seguir la sangre de mi sombra
Dime ¿Qué sentido tiene caminar sobre lo pasos de lo invisible?
Ese rastro rojizo que ahora se marcha cuando cambia la estación
y el agua torrencial convierte lo que conoces en algo desconocido,
pero es como un familiar cuando, al igual que yo, has visto cosas.
Tienes una venda en tus ojos, ciego, torturado e inconfundible
y con tu máscara veneciana envenenada aparentas tener un don.


Y ahora que eres el que está afuera soportando la lluvia
¿Qué vas a hacer frente a alguien que está en tierra seca?
Los recuerdos se nublan y parecen los de otra persona
y me gusta la posición en la que me encuentro ahora mismo,
viendo cómo truena sobre ti, cómo el mundo te diluvia,
mientras me quedo apoyada en el quicio de esta puerta
apreciando la forma en la que el caos te aprisiona,
a la vez que se recarga con ansiedad animal mi escepticismo.

jueves, 24 de julio de 2014

24/07/14

Ahora que sabes que no te echo de menos
¿Vas a dejar de pensar por una vez en esto?
Si sabes que no he derramado ni una lágrima
¿Por qué piensas que me invadirá la nostalgia?

La vida ha seguido y despliego mis alas,
no hay marcas de rimmel sobre mi cama.
En realidad no quiero sentirme ganadora,
simplemente diré que ya había visto cosas.

No quería tirar de ti, ser como una madre,
no sirvo para esas cosas y ahora lo sabes.
No eres esa pieza que falta en mi puzzle vital,
nunca me completaste, si debo decir la verdad.

Y como la verdad nunca te he echado en falta
puedes ver que no hay distorsión en esta cara,
a la que te gustaría abofetear hasta borrarla,
pero no lo harías, ni siquieras puedes mirarla.

Tus garras de tigre parecen las de un gato
y no me mires como si hubiera roto un trato.
Ni siquiera he podido enamorarme del todo,
tampoco fuiste el definitivo de ningún modo.





jueves, 3 de julio de 2014

I can't hardly remember
the sound of your voice,
but I saved your letters
that to me you wrote.

The way you spoke,
your funny and weird words,
we could stay together
but you say "Babe, I gotta go".

You belong to the ground
and the flowers above
all these daisies, each rose
are crying for your soul.

Where have you gone?
Would we meet somewhere again?
I am here on my own,
since the darkness is your friend.


03/07/14

Tus últimas palabras han sido para hacer sangre,
pero si no siento amor, tampoco van a importarme.
No soy yo quien está sola y sigue mirando el reloj,
no soy aquella que se desgarra en esta habitación.

No tenía en mente comenzar una especie de guerra,
tus ecos fueron cañonazos que sonaron con fuerza,
creo que hablé con mi más profunda diplomacia,
pero las noticias que te llevé no te hicieron gracia.
 
El sol sigue brillando con fuerza hasta quemarte
y ardes con la velocidad que arden las obras de arte.
No quiero nada de lo que querías o que sentías,
lamento decir que esta lucha no me ha dejado heridas.

Mi mente gira hacia otros lugares y aspectos,
siento si no te traté con el suficiente respeto,
avivo el fuego y tú no has aprendido la lección,
no me hables como si hubiera tenido corazón.

miércoles, 4 de junio de 2014

Error

¿Por qué no cierras la puerta y dejas puesta la llave?
No sé si estamos cometiendo el peor de los errores,
pero supongo que ya no hay manera de remediarlo.
Sólo me estoy comportando como nunca lo he hecho.
Es verano y están entrando llamaradas de la calle,
la ropa ha empezado a sobrar, son palabras mayores,
aunque digamos que no, seguimos siendo humanos
y desde la cama la puerta se ve demasiado lejos.

Es curioso lo vulnerables y lo fuertes que podemos ser
no importa si no tienes trabajo o si estoy agobiada,
sólo te quedas ahí de pie, semi desnudo, mirándome
y el muro de Berlín que he construído no se derrumba,
en tú posición ¿Qué es lo que se supone que puedes ver?
Me he quedado un poco expuesta y silenciada,
apreciando cada gesto felino que estás dedicandome.
Supongo que estamos cavando nuestra propia tumba.

Hemos estado demasiado entretenidos todo el tiempo,
te arrastras hacia mí como una sombra en la habitación,
todos los acordes se han quedado mudos, funerarios
y ahora no quiero que te desvanezcas en un segundo.
Hemos esperado demasiado a que llegara este momento,
he empantanado de bromuro los poros de mi corazón,
pero te has pasado todo el verano haciendo lo necesario
y lo has sacado del coma, lo has sacado de lo profundo.

Ahora quiero que me lleves al infierno y resurgir
de las cenizas más extrañas de este universo.
Te odio cuando actúas como un maniquí y mientes,
cuando me muestras así tu verdadera naturaleza,
porque llevas meses y no me has dejado de perseguir,
he visto cómo miras, cómo te has quedado perplejo
y he sabido que soy yo quien te da lo que quieres
y quien te está haciendo perder de algún modo la cabeza.

Estamos cavando nuestra tumba ¿Valdrá la pena?
Parece que no nos está preocupando demasiado,
parece que ahora ya no existen las consecuencias,
simplemente una explosión de gritos reprimidos,
una oda a todos esos cantos llamativos de sirena
¿Por qué se supone que hemos tardado tanto?
Unas horas más tarde lo sabremos a ciencia cierta
y un poco más tarde todo cobrará un nuevo sentido.

martes, 27 de mayo de 2014

27/05/2014

Tomo tu mano inexistente,
paseo por los lugares invisibles, 
 me haces sonreír a veces
 aunque la herida se inadmisible.

 La espina se da la vuelta 
y hace de tu rotura la mía.
Tú sabías lo que cuesta
decir adiós en la despedida.

Ahora ya no puedo encontrarte,
me quedan pequeñas memorias
de la forma en la que tomaste parte
y cómo creamos esta historia.

Imágenes que duelen en el corazón,
citas aplazadas hasta la eternidad,
un baile que es de uno y no de dos
y unas lágrimas rasgando el cristal.

Nos separamos en este tramo,
esta película ya no puede continuar,
estoy perdiendo piezas de sueño
pensando en las cosas que no sabrás.

Ya no puedo encontrarte aquí,
apenas recuerdo cómo era tu voz,
te vas desvaneciendo en mí,
contigo te llevas parte de mi Sol.

jueves, 16 de mayo de 2013

Termina ese capítulo antes de irte,
va a costar, vas a hacerlo con fuerza
por favor, no hables, no articules palabra,
escuha lo que he venido a decirte:
nunca jamás volveré a ser aquella
pobre y vacía mujer a la que despreciabas.

Deja que pase el aire y su corriente,
deja que se lleve todos los odios,
ya me he calmado, nunca estuve nerviosa.
En el momento tuve miedo de decirte
que he recompuesto cada trozo,
que no me he dedicado a otra cosa.

Tus portazos y aullidos sonaban alto,
apenas oías nada, apenas te entendías
y decidí amarrarme al muelle en la tormenta.
La primera vez que me diste un palo
fue el día en que supe que me iría,
que no me enterrarías con muerte y trompetas.

Nadie mejor que tú luce las máscaras,
sabes actuar y poner voces como nadie,
expulsar lágrimas y escupir gimoteos.
Y no fui yo, fue ese bendito karma
al que durante tanto temías enfrentarte.
Fue el pago por todos tus incendios.

Actuabas tan claro que supe que jamás
hubieras muerto por verme un poco más feliz,
sólo te interesaba andar un poco acompañado.
No me importa tu tristeza, ni tu felicidad,
esas cuestiones ya no me pertenecen a mí,
soy una extraña para un completo extraño.

 Hace mucho se te olvidó cerrar una ventana,
había un pájaro cautivo en la habitación, 
que logró liberarse con rabia de los eslabones,
se lanzó al vuelo, para encontrar su corazón.
Cierra la puerta porque ya no puedes hacer nada,
voló lejos, muy lejos de todos los nubarrones.

martes, 30 de abril de 2013

He tocado fondo con todo esto
y puedo decir que es todo tu culpa.
Sólo parece que no puedo respirar,
sé que no has hecho todo lo que pudiste,
pero estoy triste y ya no hay sueños.
Tengo miedo y vivo a oscuras.
Haces lo imposible para alimentar
ese llanto que hace un año encendiste.

No tengo fuerzas para soportarlo,
sé que vas a atacarme, no vas a darte por vencido,
cada momento parecía más bien un prorroga
que alargaba mis ganas de huir,
que apartaba mi cuter para cortarlo,
un simulacro para no encontrar la sal.
Lo próximo que te queda podría ser el olvido,
nunca he sabido cómo llevar estas cosas,
me gritarás y me harás asentir.

Y ahora vuelvo al principio,
vuelvo a estar como me encontraste,
siendo otra vez esa muñeca llena de odio.
Te aprendiste todos los métodos de memoria para herirme.
Pronunciaste la palabra hastío
y apenas hizo falta más de una frase
para saber que ése era el final de nosotros,
para saber que eran las últimas palabras que iba a dirigirte.

No he perdonado a nadie como a ti,
pero me habías troceado en varias mitades,
no se parece a cómo empezamos.
Tras un tiempo estaremos en paz.
Ahora intento subir la cabeza y sonreír,
lo hubiera hecho en todos los lugares,
pero este dolor ya viene de largo
y era algo difícil de afrontar.

No pretendía ser despiadada,
sabía que la vida a tu lado no sería maravillosa,
no podríamos olvidarnos del miedo y la tensión,
sabía que yo no nací para ser sólo tuya.
Estuve año y medio aplastada,
perdí la gran oportunidad de ser otra persona,
lo habías apuñalado, ya no tenia juicio o corazón.
Ahora me libero y me doy a la fuga..

martes, 9 de abril de 2013

Vuelvo a los caminos que dejé atrás,
ha llovido demasiado desde entonces,
me volví oscura, pero me recuperé,
no me preocupa lo que puedan pensar,
te encontré entre miles de nombres
y siempre he sabido que acerté.

Casi muero, casi me vuelvo salvaje,
pero el sol me bañó y me cambió,
me siento tan en paz con el mundo,
sé que esta vida es una largo viaje,
sé que he sido débil y se me cruzó
un sentimiento que daba tumbos.

Prometí que me levantaría y lo hice,
aunque tuve que tomarme mi tiempo,
estando al borde de aquel acantilado.
Ya no recuerdo lo que era estar triste,
ni lo que es tener el corazón quieto.
Y no he necesitado a nadie a mi lado.

domingo, 24 de marzo de 2013

Estos son los restos de mi carne,
estos son los restos de lo que solía ser,
han sido echados a los perros,
han sido devorados con hambre
y este es el horrible modo de renacer,
para desfilar entre los muertos.

El mundo tiene más luz ahora,
el cielo posee otra paleta de colores
y mis botas desgastadas suenan más fuerte.
Fui deambulando fría y sola,
fui rebuscando hasta en contenedores,
para ver si algún día volvería a entenderme.

No podía comer, no podía ni sonreír,
no podía dormir o ser una persona,
sólo podía retorcerme en una espiral,
resistiendome a ceder, a vivir
y ahora hay algo que me devora,
que lo hace con un ansia animal.

Me dolió abrir los ojos a este mundo,
me dolió hacerlo y no quedar rota,
parecía que había perdido la práctica.
Había intentado atravesar un muro,
había intentado no estar jamás a solas,
pero parece que esa no es mi llamada.

Y en la calma a veces me siento mal,
porque todo está demasiado silencioso,
porque no hay nada que me sobresalte,
salvo el lagrimeo que viene y que va
abriéndose paso, llevándome al mortuorio.
Ahora sólo rezo para que esto se acabe.